|
La historia de los coches deportivos del fabricante
de camiones ENASA
fue efímera. Se inició en 1951 impulsada por
la gran pasión del
ingeniero Wifredo Ricart, y acabó tan sólo seis
años más tarde, cuando
la dirección de la empresa tomó la decisión
de abandonar el programa
por razones que nunca explicó de modo convincente.
Fue una lección
de ingeniería para los constructores europeos en un
momento en el que
en España todavía se pasaba hambre.
ENTRAR
|