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14-08-2008 09:39

El acero de próxima generación permitirá reducir el peso de los vehículos
Gracias a esta mejora los consumos y las emisiones de los automóviles se podrán rebajar más de un 4%. La producción de estos nuevos metales es menos contaminante que la del aluminio.

FERNANDO I. LIZUNDIA

MADRID.- El peso será la siguiente gran batalla que deberán librar los fabricantes de automóviles. Tras optimizar los motores, mejorar la rigidez de los bastidores y conquistar la aerodinámica, las marcas se enfrentan ahora a un enemigo mucho más implacable: la báscula.

Ron Krupitzer, vice presidente de la división automovilística del Instituto Americano del Hierro y el Acero (AISI), anunció a comienzos de esta semana que la industria siderometalúrgica estadounidense trabaja en la puesta a punto de una nueva generación de tipos de acero.

Gracias a ellos, se podrán reducir vehículos entre un 25% y un 35% más ligeros que sus congéneres actuales. Y el automóvil necesita de forma urgente esta mejora, para poder cumplir con las restrictivas normativas sobre emisiones que entrarán en vigor en breve plazo.

Sin contribuciones como ésta, los fabricantes de coches no podrán alcanzar la meta de los 130 gramos de dióxido de carbono (CO2) por kilómetro (g/km), que exige la Unión Europea para el año 2015. O si lo consiguen, su coste podría elevar el precio de los coches hasta extremos rayanos con el suicidio comercial.

Y es necesario trabajar este capítulo, ya que en un coche actual, el 12% del gasto energético va destinado a mover la masa del automóvil. Dicho de otra manera, una reducción del 35% del peso de un vehículo supondría una reducción del consumo de algo más del 4%.

«Ya hemos demostrado que con el uso de los actuales aceros de alta resistencia, la masa estructural del vehículo se puede reducir en, al menos, un 25%», dijo Krupitzer. «Sin embargo, con la llegada de la tercera generación de aceros, ahora en desarrollo, esperamos lograr que la mejora sea superior al 35%».

Y los coches más ligeros necesitan neumáticos más estrechos que, a su vez, producen menos rozamiento y ofrecen menor superficie al viento.

Marcas como Audi y BMW, entre otras, habían recurrido al aluminio, al magnesio, a la fibra de carbono y otros materiales aún más exóticos y costosos para aligerar sus vehículos. Pero este sistema tiene un problema, su elevado coste.

Por otra parte, la producción de estos compuestos tiene un coste energético superior al del acero, es decir, se contamina más para producir una tonelada de aluminio que una cantidad similar de acero.

De forma paralela al desarrollo de nuevos tipos de acero, la AISI trabaja en la creación de nuevas estructuras para el automóvil que requieran menor cantidad de piezas de acero y ofrezcan la misma resistencia.

Este paso es de vital importancia para la llegada de la siguiente generación de vehículos: los eléctricos. Este tipo de automóviles, debido a la escasa capacidad de las baterías, necesitan ser lo más ligeros posible. Otro tanto sucede con los híbridos.

Esta característica puede llegar a comprometer la seguridad de este tipo de coches, especialmente en caso de colisión con vehículos más tradicionales. Los nuevos aceros harán posible producir automóviles de este tipo que sean aún más seguros.


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