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18-08-2008 12:13
Una conducción pausada permite ahorrar un 40%
La primera norma es evitar los acelerones y frenazos bruscos. De esta manera se consigue reducir el consumo un 5% en ciudad. También se puede ahorrar hasta un 33% de carburante si en lugar de practicar una conducción deportiva -incluso a velocidades legales- se circula de forma más relajada.
FERNANDO I. LIZUNDIA
MADRID.- Existen fórmulas sencillas que permiten rebajar el consumo del vehículo hasta en un 35%. Esto supone un ahorro de hasta 500 euros anuales para un automovilista que recorra 12.000 kilómetros al año.
Louis Schweitzer, anterior presidente del grupo Renault, aseguraba que una de las principales preocupaciones de los fabricantes de coches debería ser la de evitar que surjan lo que él definía como parias del automóvil, personas que desearían tener un vehículo, pero no pueden costearlo.
Desgraciadamente, la actual crisis económica amenaza con convertir en realidad lo que hasta ahora no era más que un temor. La caída del poder adquisitivo de las familias hace cada vez más difícil el acceso al vehículo nuevo. Incluso quienes sí tuvieron los medios para comprar un automóvil, ahora no encuentran cómo hacer frente a los gastos que el coche origina y tienen que renunciar a él o restringir su uso.
Pero, existen fórmulas sencillas que permiten rebajar el consumo del vehículo hasta en un 35%. Esto supone un ahorro de hasta 500 euros anuales para un automovilista que recorra 12.000 kilómetros al año.
La primera norma es evitar los acelerones y frenazos bruscos. De esta manera se consigue reducir el consumo un 5% en ciudad. También se puede ahorrar hasta un 33% de carburante si en lugar de practicar una conducción deportiva -incluso a velocidades legales- se circula de forma más relajada.
Tanto en ciudad como en carretera es recomendable utilizar siempre la marcha más larga posible. Eso sí, evitando que el coche dé tirones o se ahogue, ya que así se gastará más y se podrán dañar órganos mecánicos. Una conducción suave aporta un ahorro del 15%.
Procure no conducir con las ventanillas bajadas. Estudios recientes realizados por General Motors demuestran que incluso a velocidades lentas y en ciudad, el consumo puede aumentar entre un 3% y un 5%. En carretera, el coche puede llegar a gastar hasta un 25% más.
Si, a pesar de todo, prefiere conducir con los cristales bajados, no olvide apagar el aire acondicionado. Recuerde que los climatizadores son responsables de hasta un 8% del consumo total del vehículo y que la resistencia aerodinámica de un coche cerrado suma otro 11%, más del doble con las ventanillas abiertas.
Los neumáticos
Otra recomendación es revisar la presión de los neumáticos. Consulte en el manual de su vehículo qué cantidad de aire corresponde a cada situación de carga. Se podrá ahorrar así un 4% de carburante. Unas ruedas poco infladas no sólo generan más resistencia, sino que también se recalientan más, se pinchan con mayor facilidad y, sobre todo, son más inseguras.
Si utiliza una baca o portaequipajes, procure desmontarlos del vehículo al llegar a destino, ya que ahorrará así entre un 2%, si circula por áreas urbanas, y un 35%, si lo hace por carretera. También conviene retirar del maletero los bultos y objetos que no sean estrictamente necesarios. Tenga en cuenta que por cada 20 kilos extra de peso, el consumo sube un 1%.
Pasando a la mecánica, antes de salir de vacaciones es conveniente revisar el filtro del aire. En caso de hallarse tupido, impide que el coche respire con normalidad e incrementa el consumo hasta en un 10%.
Si tiene la oportunidad, haga que le pongan el coche a punto; un vehículo con el motor desajustado puede gastar de un 10% a un 40% más de lo normal.
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