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29-09-2008 12:18
La 'batalla del CO2' estalla en Bruselas
Esta es la primera de 15 votaciones sobre cuestiones medioambientales que la Eurocámara vivirá este otoño.
FERNANDO I. LIZUNDIA
MADRID.- La batalla para la reducción de las emisiones de CO2 del automóvil marca el inicio de la ofensiva de otoño en el Parlamento Europeo. En ella dos grandes bloques se juegan algo más que el buen nombre.
Por un lado está el formado por el Comité de Medio Ambiente, respaldado por los Verdes, los Liberales y un grupo de disidentes socialistas. Frente a ellos, el Comité de Industria, flanqueado por los dos grandes grupos de la Eurocámara: los Populares y los Socialistas.
Pero lo que hace realmente trascendental a esta confrontación es que se trata tan sólo de la primera de 15 votaciones clave, todas ellas gravitando en torno a cuestiones medioambientales, que afectan a todos los sectores económicos de la Unión Europea (UE).
Dado que quien da primero da dos veces, este primer combate -que en otra circunstancia habría podido quedar en poco más que una seria escaramuza- amenaza con convertirse en una reedición de la batalla de Stalingrado.
El primer paso lo dio la comisión de Industria el pasado 1 de septiembre, cuando votó a favor de suavizar las medidas aprobadas por la Comisión Europea y refrendadas por la Eurocámara. Aplazaba de 2012 a 2015 la obligatoriedad de que los coches de cada marca emitan como media un máximo de 130 gramos de CO2 por kilómetro y vehículo, que en este momento es de 158 gramos.
También fijaba en 50 euros la multa máxima que, a partir de 2015, los fabricantes que emitan más dióxido de carbono de la cuenta deberán pagar por cada uno de los gramos adicionales que emita cada uno de sus vehículos.
El 25 de septiembre, el Comité de Medio Ambiente votaba a su vez. Se esperaba un cierto grado de compromiso. En lugar de ello, este grupo adoptó los postulados más radicales de la Comisión Europea: entrada en vigor en 2012 y multas de hasta 95 euros por gramo y por vehículo.
Además, eliminó el peso máximo de 2.610 kilos para los vehículos afectados por la regulación, que ahora no tiene límite, y apoyó el techo de 95 gramos para 2020.
En el Parlamento de Bruselas y en la propia UE se abre ahora un periodo de negociación para buscar un acuerdo antes de fin de año. Algo que se antoja difícil.
Entre tanto, la industria del automóvil ya ha sacado la calculadora. Los alemanes cuentan a su favor con un baremo de peso que dulcificará una factura, que puede conducir a la desaparición de cierto tipo de vehículos.
(c) 2008, elmundo.es