MADRID.-Francia ha dejado sola a Alemania en la batalla por lograr una reglamentación respecto a las emisiones de CO2, acorde con los objetivos que inicialmente se habían marcado.
Sólo los fabricantes de dos países -Italia y Francia- habían conseguido, a base del correspondiente esfuerzo tecnológico, adecuarse a los objetivos establecidos de que las emisiones medias de sus vehículos fabricados no fueran superiores a los 120 gramos por kilómetro en 2012.
El Grupo Fiat Auto, junto con Renault y PSA Peugeot-Citroën, cuyos modelos estaban en regla, se había opuesto -dentro de la asociación de fabricantes europeos (Acea)- a que se defendieran otras normativas alternativas. Precisamente esto era lo que proponían los fabricantes alemanes, a quienes la norma afectaba de lleno dado que muchos tienen modelos de alta cilindrada, alto consumo y emisiones igualmente altas.
Pero las cosas han cambiado. Tras la última visita de Sarkozy a Angela Merkel, la postura del Gobierno francés, que inicialmente era la de sus fabricantes, ha cambiado. Ahora apoyan la propuesta alemana, que supone un aplazamiento de la entrada en vigor de la norma hasta 2015, para dar más tiempo a los fabricantes a la hora de conseguir medias de emisiones de 120 gramos/kilómetro.
De los productores alemanes, el Grupo Volkswagen y Opel aseguran poder lograr sin problemas el objetivo previsto, pero ése no es el caso de Mercedes y BMW.