MADRID.-Los concesionarios españoles apenas promocionan la adquisición de control de estabilidad ESP que es de vital importancia a la hora de evitar accidentes. Este es el resultado de un estudio realizado por la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
Este organismo -además de controlar el deporte internacional del automóvil- también patrocina actividades encaminada a mejorar la seguridad vial, la mejora del tráfico etcétera.
Según el estudio realizado, los concesionarios españoles, Italia sería el país en donde la información que reciben los consumidores por parte de los vendedores sería la más pobre, por delante de España, Austria y Francia.
En el otro lado de la lista están Alemania, la República Checa, Eslovenia y el Reino Unido, aunque el resultado del estudio tampoco coloca a sus vendedores como especialmente insistentes respecto a las virtudes del ESP, un elemento que salvo en los coches más modernos o en los de más reciente aparición se vende como opción y que a partir de 2012 va a ser obligatorio.
Sin embargo, y pese a la importancia que se le ha reconocido al dispositivo a la hora de prevenir accidentes, los encuestadores encontraron que fueron pocos los vendedores de coches que se mostraron capacitados de explicar sus ventajas, y, además, en algunas marcas, como Mazda, Ford o Citroën, su promoción fue mínima. Algo completamente diferente a lo que ocurrió con los concesionarios de Volkswagen, Toyota y Renault, los más proclives a convencer a sus clientes de que optaran en sus nuevos coches por llevar el ESP.
El control de estabilidad ESP, que contribuye a evitar derrapajes y ayuda a mantener el control casi en cualquier circunstancia tiene un precio, cuando es opcional entre 300 y 400 euros. Su incorporación como equipo de serie empieza a ser frecuente. Por ejemplo, el nuevo Seat Ibiza lo incorpora.